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Algunos invasores ocasionales: los grillos

Algunos invasores ocasionales: los grillos

 

Estos ortópteros son considerados como “plagas ocasionales” ya que no se alimenta ni se reproducen dentro de las estructuras edilicias. Ingresan en las casas y demás estructuras con la mayor frecuencia en el otoño, atraídos por temperaturas más favorables. Suelen migrar cuando en sus áreas campestres la situación ecológica se torna desfavorable: la comida escasea, llueve demasiado o muy poco, etc.

 

Sin embargo, su mecanismo migratorio más común opera todo el año: cuando la temperatura se torna favorable para su especie, se sienten impulsados a volar, imbuidos por su instinto migratorio. Las luces blancas, con su habitual componente del 15% de luz ultravioleta (LUV) los atraen en forma automática. (Entre paréntesis, este fenómeno sustenta el empleo de la LUV; tanto en los viejos y ya obsoletos electrocutores o insectocutores, como en los modernos electrocapturadores (Monitores de LUV).

 

Un edificio iluminado por luz blanca de tubos fluorescentes, luminarias de mercurio o incluso con lámparas incandescentes, se torna un potente foco de atracción para todos los insectos voladores que, si pueden, penetran adentro. Los grillos, cascarudos, chinches verdes, etc., que no son muy buenos voladores, cuando tropiezan contra las luminarias, portones o paredes, caen al suelo intactos y, si los portones no cierran bien, dejando una ranura en su parte inferior, entran caminando, ya que no reinician fácilmente su vuelo si les falta el apoyo de una ramita de un arbusto o una brizna de pasto.

 

De ese modo los grillos entran involuntariamente y sin objetivo alimenticio o reproductivo a los edificios iluminados con luz blanca y luego corren a esconderse en un sitio protegido. Por ejemplo, en un depósito, debajo de los pallets o tarimas. Pueden alimentarse con casi cualquier sustancia orgánica (por algo son parientes de las cucarachas) pero no se reproducen adentro, ya que los ovopositores de las hembras requieren tierra. Tampoco se suben a los pallets con mercadería, salvo si aterrizan ahí en un vuelo directo desde el exterior, atraídos por la luz blanca, atravesando la puerta, ventana o portón abierto. Para mantenerlos bajo control, para que no sean vistos ni oídos por los auditores, se debe:

 

  1. Mejorar la exclusión de los depósitos u otros sectores afectados o expuestos a la plaga. En particular de las puertas y portones de ingreso desde el exterior. Esta es la medida básica.

 

Mientras estén cerrados, hay que revisar que no haya espacios o ranuras debajo de las puertas y portones que pudiesen permitir que los insectos (¡y los roedores!) ingresen caminando.

 

  1. En el exterior reemplazar las luces blancas por las amarillas de APS (Alta Presión de Sodio) que, aparte de ahorrar el consumo de energía, iluminan más eficazmente y no atraen a los insectos. Cuanto antes las luminarias de color blanco deben dejar de actuar como poderosos faros lumínicos que atraen a los insectos voladores desde grandes distancias. Si hubiera luminarias externas sobre el edificio: desplazarlas a columnas ubicadas a 30/40 m de distancia. Si las hay instaladas sobre los portones, sugerimos correrlas por lo menos 5 metros.

 

  1. En el interior de los depósitos, las luces amarillas de APS mejoran la visibilidad; los ángulos y las sombras son menos nítidas. Además, obviamente, esa luz no atrae los insectos para adentro.

 

  1. Eventualmente, ante la presencia de grillos en la Planta justo antes de una visita de Auditores Externos o, simplemente, porque alguien al oírlos adentro estima indispensable su inmediata eliminación, es fácil matarlos con insecticidas de volteo o con cebos especiales.

 

Previamente se debe obtener la autorización del Aseguramiento de Calidad de la Planta, al que corresponderá discernir si realmente vale la pena aplicar contaminantes plaguicidas para matar unos insectos que, de cualquier modo, están condenados a extinguirse. O, en cambio, mejorar la exclusión.

 

Para terminar, cabe priorizar las medidas arriba mencionadas. Serían las indicadas como a) y b), absolutamente indispensables; c) y, finalmente, d), si se dan todas las circunstancias planteadas. Además, debemos recordar que excluir es proteger y que la Prevención Química ya no constituye el procedimiento aceptable en una Planta Alimentaria, por su inevitable aspecto contaminante.


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